La ira, ¿cómo controlarla en el trabajo?

La persona a cargo de un equipo, debe saber manejar sus emociones, sobretodo la frustración, rabia o ira que pueda sentir hacia el comportamiento de alguien, y canalizarla hasta convertirla en energía útil, intentar ver lo mejor en cada persona y entender que los miembros del equipo pueden estar viviendo experiencias difíciles de manejar y esta puede ser la razón de un comportamiento que sale de lo normal.

El peor error es acumular la ira hasta «explotar» y se convierta en una situación demasiado intensa y visceral. Al aprender a focalizar y manejar la ira, es posible convertirla en una herramienta para el desarrollo personal y profesional. No obstante, también es importante evaluar si lo que realmente está ocurriendo es no sentirse satisfecho en el trabajo y que esto genere una sensación constante de molestia e ira; esto ya sería otro tema.

Entonces, una primera pregunta importante a plantearse es: “¿qué pasa que estoy tan enojado?” Puede parecer muy sencilla, sin embargo ayuda a encontrar de forma más clara y concisa la complejidad del problema. Existe una clara diferencia entre la ira y el enojo; la ira es la fuerza que puede controlar e influir en las decisiones, mientras que el enojo es más pasajero.

Se puede entender la ira como un tipo de miedo. No importa a qué (a lo desconocido, a fallar, a sentirse inferior), el miedo puede llevar a las personas a las situaciones más oscuras y cuando alguien se siente decepcionado o las situaciones no se dan según lo esperado, puede reflejarse un pobre desempeño como líder, lo que inevitablemente va resintiendo a los equipos de trabajo.

Es difícil admitir que se ha cometido un error y, muchas veces, se tiende a culpar a otras personas o circunstancias, sin embargo esto no resuelve el problema. Es fundamental tomar conciencia del poder de la ira, de cómo se puede canalizar y transformar en creatividad, en algo poderoso y positivo. Conquistar los miedos que llenan de ira es un factor de creatividad, solo es necesario transformar el poder destructivo de la ira en un poder que se convierta en aliado.

Fuente: Forbes.com

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